#328 Truco para envolver regalo
Si tienes que envolver un solo regalo en estos días, es probable que quieras darme las gracias después de escuchar este podcast.
Verás.
Se avecinan fechas de regalos (y desenfreno).
De empaquetar (y desempaquetar).
De risas (y llanto).
De ver a seres queridos (y menos queridos).
De echar de menos a seres queridos (y de más a algunos menos queridos).
De sentarse a la mesa (y de levantarse).
De ilusionarse (y desilusionarse).
De comer (y dejarse comer).
De escribir la carta a los reyes magos (y escribirla).
De envolver regalos (y más regalos).
Pero.
¿Por qué envuelves los regalos?
Pues verás.
Parece que envolver un regalo crea mayor excitación a la hora de abrirlo.
Pero hay más.
(Toma nota).
Hablemos de regalos.
De cómo envolverlos.
De ahorrar tiempo.
Y por qué no, de presumir delante de tu cuñao con lo que te voy a contar hoy.
Porque vamos a hablar de la ciencia del envoltorio.
Cuando digo ciencia, es ciencia.
Me refiero, que lo que te voy a contar tiene estudios publicados en revistas científicas.
Vamos allá.
El otro día te dije que a mejor estaba envuelto un regalo mejor.
Pero te mentí un poco.
Resulta que a peor esté envuelto mejor.
En realidad también te estoy mintiendo un poco.
Verás.
Todo depende de quién sea la persona que vaya a recibir tu regalo. De la relación que tengas con ella.
Si es amigo o conocido.
Te voy a explicar el proceso psicológico que hay detrás cuando le regalas a un amigo.
Resulta que si el envoltorio está descuidado, las expectativas hacia lo que hay dentro son bajas. Por lo tanto, cuando lo abra, cualquier cosa le va a parecer buena.
Pero.
Si vas a regalar a un conocido (un amigo invisible del claustro, por ejemplo) el envoltorio tendrá que estar lo más cuidado posible.
¿Por qué?
Porque la psicología que hay detrás es la siguiente:
El envoltorio no hace referencia a lo que hay dentro, sino a cuánto valoras su relación.
Por lo tanto, una buena envoltura implica que valoras la relación con la persona conocida (pero que no llega a ser amigo).
Curioso, ¿verdad?
Si eres amigo, el envoltorio representa al regalo.
Si eres conocido, el envoltorio representa la relación.
Conociendo estos principios psicológicos ahora puedes ahorrar tiempo.
¿Cómo?
No dedicándole mucho tiempo a envolver regalos a los amigos o personas de relación muy cercana. Ganaréis ambos. Tú ahorrando tiempo y ellos porque el regalo superará sus expectativas.
En la docencia hay determinadas cuestiones psicológicas que son importantísimas.
¿Por?
Porque te ayudan a captar la atención del alumnado.
Y ya tú sabe que sin atención no hay aprendizaje.
Pues bien, hay una forma que es especialmente potente para captar la atención del alumnado (y no tiene nada que ver con eso de “chicos, vale, va, callarse…”).
Más que captar podrías llamarle robar.
Robar la atención del alumnado (lo he utilizado años y años con grandes resultados. Siempre).
Y no, no es magia, ni necesitas ningún arma.
Lo único que necesitas saber es el principio psicológico que hace eso y tener ejemplos para poder utilizarlo en tus clases.
Solo eso.
Y como es psicología humana, la cosa funciona (siempre que des clases a personas humanas, claro).
Para que cuando lo utilices todas las miradas de tus alumnos se dirijan a ti (o a donde tú quieras, claro).
Si lo piensas bien, es casi un superponer, pero sin ser un superponer.
Una estrategia tan sencilla y tan efectiva que te sorprenderá.
Pues de eso va a ir el primer petardazo de la traca de regalos que voy a hacer a todos los socios de la ComunidEF.
Para no dejarte tu regalo olvidado en el árbol de navidad, es aquí:
Que tengas un muy buen día.
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